BREVE, DIRECTO, PERO BIEN ESCRITO, POR FAVOR

Breve, directo, pero bien escrito, por favor. Esta podría ser la conclusión de una encuesta, casera y poco científica, que realicé hace unos días en Redes Sociales sobre cómo preferimos que sea el contenido de los mensajes que nos llegan. Planteaba 3 opciones y, aunque mis apuestas se decantaban por una como clara vencedora, debo reconocer que me ha sorprendido lo reñido que ha estado el triunfo. Os cuento la historia.

No me considero un buen escritor, ni poseo un dominio del lenguaje que me permita dar lecciones de redacción, pero siempre me ha fascinado leer y, por obligación profesional – obligación con gusto, eso sí – tengo que escribir bastante y para diferentes formatos.

Hace unos días, aunque es algo que ocurre con triste frecuencia, se me revolvieron las entrañas cuando recibí el correo electrónico de una persona que trataba de explicar el funcionamiento de una actividad profesional. Coincidió, además, con otra serie de mensajes vía WhatsApp dignos de la jerga adolescente en un día malo.

Después de respirar profundamente varias veces, decidí pensar un poco sobre ello y una de las conclusiones a las que llegué fue: preguntarme si realmente no nos importa cómo escribimos o la imagen que damos al escribir de una determinada manera. Mientras el mensaje llegue a su destino, da igual, imagino.

También pensé en la otra parte, en quien lo recibe. En mi caso, se me caen los ojos al suelo cuando veo faltas del ortografía y me irrito bastante cuando tengo que dedicar tiempo a descifrar qué quieren decir en el mensaje; pero ¿Y al resto del mundo? ¿Le ocurre lo mismo? ¿Qué es lo que más valoran cuando reciben un mensaje?.

La encuesta

Así que recordé que en Redes Sociales hay una funcionalidad que permite hacer encuestas, de una manera muy sencilla. Y me lancé.

Elegí Linkedin y Twitter. En ambas hice la misma pregunta, con 3 opciones de respuesta. Decía así:

» Cuando recibes un mensaje: mail, WhatsApp, etc …
¿Cuál de estas opciones te causa mejor impresión sobre su contenido?»

  • Formal, recargado e impersonal.
  • Que esté bien escrito
  • Que sea breve y al grano

En total, la encuesta recibió 32 respuestas y estos fueron los porcentajes:

1. Formal, recargado e impersonal 3,2%
2. Que esté bien escrito 50%
3. Que sea breve y al grano46,8%

Quiero añadir que mi voto ha sido para la opción 2: «Que esté bien escrito«, pero solamente ha ampliado unas décimas la ventaja de la ganadora; lo relevante y – para mí – sorprendente, es lo igualada que ha estado la victoria entre la 2 y la 3.

Interpretación personal

Como decía, personalmente apuesto con total firmeza por que un mensaje debe estar bien escrito: sin faltas de ortografía, con la mayor corrección gramatical posible, respetando las normas de cortesía, saludo y despedida. Esto es innegociable. Pero también el contenido debe tener una estructura ordenada, con el tono adecuado al nivel de confianza con el receptor, que sea ameno y exponiendo de una manera clara el objetivo que se busca, para que también sea efectivo.

Estamos hablando, sobre todo, de mensajes profesionales – los mensajes personales, mejor los dejamos para otro día – en los que tenemos que tener presente que nos jugamos algo más que «decir algo a alguien».

Por eso me ha sorprendido tanto el resultado, daba por clara ganadora a la opción 2, pero el margen ha sido muy estrecho. Como decía antes, escribir bien supone añadir muchas cosas valiosas al contenido de un mensaje. Un ejemplo: en 2016 en la Harvard Business Review, Josh Bernoff escribió el artículo «Bad Writing is Destroying Your Company’s Productivity», en el que explicaba porqué, en el mundo empresarial, la mala redacción cuesta tiempo y dinero.

En cambio, la opción 3: «breve y al grano» ha conseguido un buen puñado de votos. En el fondo, podemos encontrarle sentido; recibimos tantos mensajes al cabo del día que no queremos que nos aburran con rollos. Vale, tiene un pase; de hecho, un mensaje breve y directo también debe estar bien escrito, pero ¿Qué puede pasar si no lo está?. El señor Bernoff ya lo ha explicado, pero si preferís leer algo en castellano: «La mala redacción está acabando con tu negocio» publicado en LearnLight.

En conclusión

Breve, directo, pero bien escrito, por favor. Esa podría ser la conclusión de consenso de este ejercicio. Cuidemos un poco las formas, no es necesario presentarnos al Nobel de Literatura, pero pensemos de un modo estratégico en lo que ganamos y en lo que perdemos cuando afrontamos un duelo contra el teclado y le miramos a los ojos. Aunque, espera, quizá sea ese el problema: ¡que no miramos al escribir!. Ojalá fuese este el problema.

Si os animáis a mejorar un poco vuestro nivel de redacción, podéis echar un vistazo a este artículo de Bárbara Santos: «Aprende cómo escribir bien y crear contenidos irresistibles con 30 consejos infalibles«, publicado en Hotmart

#Estableciendo comunicación …

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